La
Sociedad actual se caracteriza por el uso de las Tecnologías de la Información
y la Comunicación (TIC) exigiendo a los ciudadanos una serie de competencias
personales, sociales y profesionales para afrontar los cambios que imponen en
todos los ámbitos los avances de la Ciencia y la nueva "economía
global" (Trujillo y Otros, 2009).
Nos
encontramos ante una nueva cultura que conlleva cambios en las formas de ver y
entender el mundo, que ofrece nuevos sistemas de comunicación interpersonal de
alcance universal, que proporciona medios para realizar nuestro trabajo en
cualquier lugar, y que presenta nuevos valores y normas de comportamiento. En
este sentido, la escuela ha pasado en poco tiempo de ser un espacio
eminentemente mono cultural a ser un contexto multicultural que demanda la
integración plena de las TICs como herramientas claves para el desarrollo de un
aprendizaje significativo y relevante.
En efecto, hoy en día dar la
espalda a la “globalidad” y encerrarse en la “localidad” impide que las
personas desarrollen las competencias requeridas para una adecuada inserción
laboral, lo que augura exclusiones y frustraciones difíciles de eludir. Ello
nos lleva a plantearnos la necesidad de que nuestros estudiantes estén en permanente
ejercitación de aquellas destrezas y habilidades que les permitan desarrollar
la capacidad de insertarse con éxito en una sociedad emprendedora y de
aprendizaje permanente.
Así, la formación que le
damos a nuestros estudiantes en el sentido de aproximarse de manera eficiente a
las nuevas tecnologías no tiene tanto que ver con ayudarlos a adquirir
conocimientos generales de cómo usar la tecnología, sino que, fundamentalmente
de cuáles son las implicancias de estas formas de comunicación en los procesos
de enseñanza/aprendizaje. Las aulas
virtuales (la educación en línea) a través de las redes informáticas, son
una forma emergente de proporcionar conocimientos y habilidades al
estudiantado, los medios multicrónicos de comunicación mediada por computador
proporcionan la flexibilidad temporal necesaria requerida por los distintos
ritmos de aprendizaje de nuestros estudiantes (pudiendo ser más rápido o más
lento, pues la red puede ayudar tanto a reforzar contenidos ya vistos en
clases, como a adelantar otros que se estudiarán con posterioridad).
De esta manera, el
aprendizaje académico sale de las aulas logrando penetrar los hogares,
aportando una multiplicidad de informaciones paralelas que pueden complementar
el trabajo de los estudiantes (lecciones, guías de trabajo, simuladores,
lecturas, bibliotecas y museos virtuales, foros, comunicación con docentes y
pares, evaluaciones en línea y, tal vez un elemento importantísimo poco
mencionado: una atención más directa y personalizada, que puede ser inmediata o
diferida).
Como dice un estudio de Jorge
Ruiz Valdés, de la Universidad de Valparaíso, la Educación virtual es una
oportunidad de creatividad tanto para los docentes, como para las instituciones
educativas. Hay que reconocer que el entorno virtual es un espacio distinto al
que es preciso adaptarse, sin olvidar que en él no sólo convive la información
de diversas calidades, sino que convergen allí, la interacción y el
entretenimiento. Si esto hoy en día es verdad incluso para estudios de pregrado
o postgrado, cómo no va a serlo para estudiantes de formación básica que
tienen, todavía, una permanente guía cara a cara de sus docentes en las
instituciones educativas.
AULA VIRTUAL http://www.iess-aulavirtual.com/
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